Gracias a todas ellas, nuestra vocación se hace realidad. Detrás de cada persona que acompañamos hay una historia de vida que nos humaniza. Marien (nombre ficticio) ha querido dejarnos su testimonio por si puede ayudar a otros. Desde Cáritas agradecemos su fortaleza y humanidad.
Tengo tres hijos y vivo en el medio rural. Llegué a España hace 17 años
por reagrupación familiar. Era universitaria en
mi país. Cuando
llegué estudié a
fondo español, hice
un grado de Gestión Comercial y Marketing y el Curso de Mediador
Intercultural. Trabajé como voluntaria en la Casa de las Culturas hasta que conseguí un trabajo como mediadora para
el colectivo de África Subsahariana. Sigo haciendo pequeños voluntariados en
Cruz Roja y CEPAIM. Trabajo en CAREI, en el ámbito educativo y Unión de Consumidores.

Cuando estábamos tocando fondo y el banco nos apremiaba a
pagar la hipoteca,
cuando ya estábamos
perdiendo la esperanza, una señora desconocida me dijo que fuéramos a
Cáritas y expusiéramos nuestro caso. Allí nos aconsejaron, nos apoyaron y nos
acompañaron. También el párroco y los vecinos de la zona nos ayudaron desinteresadamente.
Estoy muy agradecida
a Cáritas. En
el momento de nuestra necesidad
nadie nos preguntó si éramos musulmanes o en qué creíamos.