14 junio, 2016

Eucaristía para celebrar la VIDA de Carmen

Un corazón gigante se llenó de corazones pequeños





        El pasado día 2 de mayo, nuestra compañera y amiga, Carmen Garcés Fumanal, después de una larga batalla contra el cáncer, nos dejaba para pasar “a la habitación de al lado” junto a Dios Padre, tal y como decía San Agustín de Hipona en su oración “La muerte no es el final”.
      Y con la certeza de que Carmen ya se encuentra en un lugar mejor, desde nuestra Cáritas quisimos organizar una eucaristía para celebrar SU VIDA y dar gracias a Dios por todos los buenos momentos que hemos vivido junto a ella, por la grandeza de su corazón, por su entusiasmo, por su creatividad, por su entrega...
       La eucaristía tuvo lugar el lunes, 13 de junio, a las 20 horas en la Iglesia del Corazón de María, su parroquia. Allí familiares -su esposo e hijos, hermanos...- voluntarios y trabajadores de Cáritas y amigos de Carmen llenamos el altar de colores, la iglesia de “cariñines” y nuestros corazones rebosaron palabras de gratitud.
     El acompañamiento musical corrió a cargo del coro parroquial de Sta. Gema. Desde nuestro blog nuestro más sincero agradecimiento por lo bien que lo hicieron y por su total disponibilidad.
     La celebración estuvo presidida por Gonzalo Gonzalvo Ezquerra, consiliario diocesano de nuestra Cáritas, y por otros sacerdotes que conocían bien a Carmen y quisieron acompañarnos en este día. Gonzalo habló de Carmen, recordó la gran persona que era, su entrega a su trabajo, a Cáritas.
    Al final de la celebración Cristobal, su marido, agradeció a todos la asistencia y el inmenso amor que tuvimos por Carmen. Nos emocionó escuchar a su hijo Andrés leer un capítulo del libro de su madre “El cielo de la rosa”.
    La emoción y las lágrimas estuvieron muy presentes pero, sin duda alguna, la ternura y el cariño inundaron la celebración convirtiéndola no en una despedida ‘al uso’ sino en un verdadero homenaje a nuestra amiga Carmen. Y qué mejor homenaje que un corazón gigante lleno de pequeños corazones con miles de ‘te quieros’. Y siempre recordaremos la frase de San Agustín que escuchamos allí ese día “Os espero; no estoy lejos, sólo al otro lado del camino”.
     Gracias Carmen, por TANTO.

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