23 septiembre, 2015

Cáritas en la Carrera del Gancho

Torre mudéjar de la iglesia de San Pablo


       De nuevo las Cáritas Parroquiales del Casco Histórico participaron en la Carrera del Gancho, dedicada este año al mundo del  Circo. Se celebra ya  la  edición  número 12 de  la Carrera- calle en aragonés-  y la cuarta en la que Cáritas participa, haciendo barrio y trabajando mano a mano con otras entidades que trabajan en el Gancho.
      El viernes se organizó una visita “saludable” al barrio, partiendo desde el Centro de Salud. Se  hizo una parada de homenaje en las casas donde nacieron dos personas -Peter Ditz y Los Opelli- del barrio,  vinculadas al circo;   entramos en la Iglesia de San Pablo- donde nos recibió el P. Ignacio Cendoya – en la Calle Indiscreta, en la Casa de juventud y luego en el Centro de Documentación del Agua. 
       El sábado por la tarde fue el momento central de la Carrera: desfilaron pasacalles y las organizaciones e  instituciones  participantes exhibieron sus ofertas de diversión;  todos con la ilusión y las ganas de hacer barrio y aportar a lo comunitario.
      Desde Cáritas organizamos varios juegos: zancos pequeños, malabares sencillos, aros divertidos y pesas hinchables que  tuvieron un gran éxito, pero los zancos y la bandeja de vasos tuvieron fila buena parte de la tarde. Los juegos formaban un recorrido, que acababa con que los chicos pusiesen su nombre en la gran carpa de circo pintada en un mural y recibían su globo y caramelos. 

   
      Además, los jóvenes de la parroquia de San Miguel participaron activamente animando un taller de Cariocas,  que fue muy celebrado. No faltó  el paracaídas y la animación que eso trae; todo se paralizaba para que los chicos pudiesen mover la tela entre muchas risas o juegos en equipo. Fue una tarde completa y muy animada.
       Y el domingo volvimos a nuestro lugar: la Puerta lateral de San Pablo, y de nuevo hubo juegos y diversión para  los niños  e incluso varios padres  se acercaron, hasta pasado el mediodía,  a jugar.
      En definitiva, un fin de semana de compartir valores, de jugar aprendiendo y desde luego, de sentirnos parte de ese barrio donde estamos tan presentes y del que formamos parte y así lo sentimos.

Cáritas parroquiales de San Pablo, San Miguel y El Portillo
Septiembre 2015.


09 septiembre, 2015

El ser de Cáritas

Rebuscando...rebuscando... hemos encontrado el texto de una de nuestra compañeras de Cáritas Española, Ana Abril. A pesar de haberse escrito hace unos cuantos años, consideramos que hoy más que nunca está de actualidad. Para nosotros y para vosotros, la reflexión del día. 


Cáritas no entra en la lógica del sistema. Romper esa lógica es condición indispensable para alcanzar la liberación de los últimos. Antepone a  la persona y nos sitúa de otro modo, en nuestro pensar, sentir, ser y hacer.

Cáritas llama a ser común, cada uno aporta lo que es y entre todos  nace un “nosotros” del que forman parte, irrenunciablemente los preferidos de Dios.

Desde la luz del Evangelio y de la D. S. I., Cáritas renueva su opción por los últimos, sus elegidos,  se sitúa al lado de los que se sienten  invisibilizados, desahuciados, sin esperanza...

La dignidad de la persona se consigue con humanidad y justicia. Nos preguntamos si en nuestras ayudas, proyectos, acciones se causa alguna “muesca” a la dignidad de la persona, ¿habrá merecido la pena aquello que hayamos hecho?

Las excesivas desigualdades económicas y sociales son contrarias a la justicia social, a la equidad, a la dignidad humana y a la paz social. El sistema está organizado así.

El acompañamiento es la forma  en la que estamos en todo proceso, espacio y lugar. Sin esta dimensión nuestras acciones carecerían del espíritu de Cáritas. Tenemos que salir de nosotros para entrar en el otro, ”salir a su encuentro”.

La participación. Debemos estar alerta a aquellas acciones que nos sitúan en una relación de poder. En el seguimiento a Jesús, Cáritas, proclama la dignidad de la persona y defiende sus derechos fundamentales sin discriminación. Necesitamos  transformarnos cada uno de nosotros en el encuentro con el otro.

Las acciones de Cáritas son humanizadoras, se plantean desde el lugar de los últimos, son “esperanza”, demuestran que otra forma de vida es posible y lo realiza a través de la denuncia social y sensibilizando a la sociedad, camina hacia la utopía del Reino que se manifiesta cuando compartimos el amor recibido del Padre.

Vocación y compromiso. Cáritas es un reflejo de una opción de vida. Nuestro ser Cáritas debe entenderse como carisma, servicio y estilo de vida para ser transformadores allá donde estemos y, sabiendo de nuestra debilidad, cuidar la espiritualidad que nos hace fuertes y de la que mana nuestra esperanza, alegría y gratuidad.

Cáritas es fiel a sus valores, transparente en la información, dando espacios de participación y propuestas para compartir en todos los ámbitos de la vida diaria los bienes que son de todos y para todos.

Cáritas con serenidad y valentía se acerca a los que están al borde del camino porque no entra en la lógica del sistema (el éxito, el tener…), rompe esa lógica y prioriza aspectos diferentes (el ser, lo no rentable, la encarnación en la realidad…)


Anuncio y denuncia. Ante el incremento del poder de los mercados y el retroceso de la garantía de los derechos de la ciudadanía, Cáritas llama a la responsabilidad de cada uno de nosotros, a nuestra conversión personal, para todos juntos, alcanzar el bien común a través de crear estructuras de solidaridad.

08 septiembre, 2015

Tu prefieres lo sencillo

En estos tiempos complicados que nos toca vivir, recatamos unas preciosas palabras de nuestro siempre amigo y consejero, Felix Felipe, que en paz descanse. Un mensaje de amor, cariño y ternura para encarar la labor de nuestra Cáritas y la de todos nuestros voluntarios que comienzan en estos días, nuevamente, sus tareas y labores. 


"Las acciones más grandes y fundamentales de Dios en la Historia de la salvación siempre han tenido un comienzo, a simple vista, insignificante. Su expresión es pequeña, pero muy rica en vitalidad. Dios nunca nos abandona, camina siempre con nosotros, pero necesitamos descubrir en nuestro mundo complejo como Samuel los pequeños “David”, las pequeñas semillas de mostaza, las pequeñas matas verdes, esas señales pequeñas en apariencia, pero muy ricas en significación, ya que nos marcan la dirección de Dios.

Señor, tú prefieres siempre al sencillo, te fijas en la anciana que echa una monedita, en el que ora en el último rincón del templo, en el que es más sencillo y más pequeño. Tú, que conoces cada rincón de nuestra mente, que nos formaste en el vientre de nuestra madre, que tienes contados cada uno de nuestros cabellos, sabes de nuestra pequeñez y de que muchas veces somos competitivos y actuamos poco igualitarios.

Haznos, Señor, personas fraternas, que se saben pequeñas y grandes al mismo tiempo, que aceptan sus deficiencias como algo humano, que conocen sus carencias y sus necesidades y que saben que dependen de los demás, igual que los demás necesitan de ellos.

Haznos una gran familia, de gente sencilla, que se ayuda, que se complementa, que se apoya, que comparte sus riquezas y se facilita la vida en las dificultades, que está atenta a lo que necesita el otro y que sabe recibir con naturalidad y sencillez. Haznos como tú, Señor, pequeños por fuera pero muy grandes por dentro".  Por Felix Felipe 

- Extraído del boletín nº 53 -


07 septiembre, 2015

La acogida del joven

Compartimos con vosotros el testimonio de un joven que publicamos hace ya unos cuantos boletines. A nosotros nos ayuda a reflexionar, esperamos que a vosotros también os ayude. 

El joven que busca 

"Constantemente se oye que los jóvenes de hoy en día no nos comprometemos. Que si somos unos vagos, que si no nos gustan las responsabilidades, que si huimos de la entrega y el servicio… Bueno, no nos vamos a engañar: existen jóvenes así. Pero igual que hay jóvenes “Ni-Ni” (Ni estudia, Ni trabaja), hay adultos “Ni-Ni”, ancianos “Ni-Ni”… ¿Estamos todos incluidos en esa definición? ¡Por supuesto que no! 



La existencia de estas personas pone aún más de relieve (si es posible) la valía de los “Sí-Sí”. Sí se comprometen, sí se entregan, sí actúan, sí se involucran, sí se responsabilizan de ellos mismos y de su entorno… No hace falta más que conocer a algunos de los jóvenes que día a día dedican parte de su tiempo a ser voluntarios en asociaciones de acción social, a ayudar a niños de barrios pobres, a animar a los ancianos o a hacer de su familia un lugar de cariño y afecto. 

¿La falta de compromiso es un problema inherente a la edad? No, sólo que muchas veces se espera que los jóvenes se comprometan en cosas en las que realmente no están interesados. ¿Es el egoísmo el que lleva a los jóvenes a alejarse de sus responsabilidades? Es inseguridad, sentimiento que se puede remediar con compañía y comprensión. ¿Acaso es que no hay dónde involucrarse para entregarse al hermano? Sitios hay muchos, lo que muchas veces sucede es que se desconoce su existencia o su razón de ser. Si se les hiciera partícipes del proyecto y se les animara a tener iniciativa no habría carencia de jóvenes en las asociaciones y movimientos. ¿Será la fe un problema? La fe de los jóvenes es lo que les mueve a entregarse. Entonces, si es tan fácil, ¿por qué no lo logramos? Porque no tenemos que lograr nada, sólo hay que confiar. ¿En uno mismo o en el de al lado? No, en Dios." Por Nacho Millán

Y que mejor que terminar este testimonio con unas palabras del mismo Papa Francisco

"Como ven la vida no es fácil para muchos jóvenes y esto quiero que lo entiendan, quiero que se lo metan en la cabeza. Si mi vida es relativamente fácil, hay otros chicos y chicas que no les es relativamente fácil, más aún, que la desesperación los empuja a la delincuencia, los empuja al delito, los empuja  a colaborar con la corrupción. A esos chicos, a esas chicas les tenemos que decir que nosotros le estamos cerca, que queremos darle una mano, que queremos ayudarlos con solidaridad, con amor, con esperanza". 

Un mensaje de esperanza, cariño y ánimo para este comienzo de semana. ¡Feliz lunes!



03 septiembre, 2015

Ser VOLUNTARIO (2)

Continuamos compartiendo con todos vosotros testimonios de compañeros voluntarios que han querido poner por escrito su vivencia personal del voluntariado en Cáritas. Esperamos que disfrutéis de la riqueza de cada uno de ellos. Agradecemos toda su colaboración. 


"Deseo compartir con vosotros lo que pienso y lo que siento al mirar estos 20 años de voluntariado"

Constato una evolución y cambio desde aquellos primeros momentos en que fuí invitada por otra voluntaria a conocer y a participar en el grupo de Cáritas de mi Parroquia, al momento actual. Aunque abierta y dispuesta a aprender y a formarme, mi actitud de entonces era ayudar desde la eficacia, desde la preparación y capacidad para resolver problemas y situaciones; sí, me acercaba a las personas, las trataba de escuchar, las visitaba en sus casas pero siempre analizando, orientando, solucionando de forma bastante directiva.

He ido cambiando y con ello aprendiendo a respetar el ritmo, los tiempos, las decisiones de los demás, a que sean ellos los que lleven la iniciativa, a que sean las personas el centro de todo. Ser voluntaria en Caritas me ha enriquecido como persona porque he descubierto que la relación que se establece entre las personas es lo más importante; no eres extraño, ajeno, no miras desde fuera objetivando al otro, sino que sientes como propia la injusticia, el sufrimiento, la ansiedad, a veces la desesperación de las personas que te han abierto su corazón y te han permitido conocerlas.

El encuentro, el contacto, la acogida, el acompañamiento a familias, a personas concretas supone un privilegio para un voluntario y esto no es algo teórico, lo vivo de forma real porque me siento amada por Dios, pero sé que Dios ama con ternura especial a los pobres, a los que sufren la injusticia social y por ello hablo de privilegio. El poder darme de forma gratuita, entregar mi tiempo, mi sonrisa, mi ternura, mis palabras, expresar sentimientos, valorar, animar es dejar la posibilidad de que salga lo mejor de mí misma y no es fácil poder hacerlo hoy día en la sociedad tal como está. Y ya no digo todo lo que recibes a cambio: ser acogida en sus casas, ser invitada a compartir lo que tienen, los abrazos, las sonrisas, la confianza de abrirse y darte a conocer sus dificultades, sus temores, sus angustias… Según voy teniendo más años valoro más todo lo humano y sencillo de la vida, me alegro con el que ha conseguido un trabajo, un nuevo piso, una ayuda, una prestación o se le ha solucionado algo.

Ser voluntaria me ha acercado a la Comunidad creyente de la Parroquia, y he ido descubriendo que es desde mi pertenencia a la Iglesia en la comunidad parroquial desde donde realizo mi misión de voluntaria, porque es en su nombre y con su apoyo. Y de esto cada vez soy más consciente, porque necesito al equipo de Cáritas, pero también necesito a la comunidad cristiana. 

Ser voluntaria me ha posibilitado sentirme parte activa del barrio donde resido. A lo largo de estos años he participado en cursos de formación, siempre he valorado mucho la preparación y capacitación. Actualmente, busco más lo que me enriquece a nivel personal y lo que caldea mi corazón y me posibilita el encuentro y el compartir.

María, voluntaria. 

- Publicado en el Boletín nº55-