Ayer, 22 de noviembre, tuvo lugar la eucaristía por el nombramiento del nuevo director de Cáritas: Carlos Gómez Bahillo, que sucede en el cargo a Jaime Sanaú Villarroya.
Carlos estudió en el Colegio del Salvador de Zaragoza y, posteriormente,
en las universidades de Comillas y Complutense de Madrid. Es licenciado
en Filosofía y Letras, Sociología y Ciencias Políticas y doctor en
Sociología. Actualmente es catedrático de sociología en la Facultad de
Economía y Empresa y presidente de la Asociación Mediterránea de
Sociología de la Educación. Ha sido director del departamento de
Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza, presidente de la
Asociación Aragonesa de Sociología y decano del Colegio de Ciencias
Políticas y Sociología de Aragón. Vinculado desde su juventud a
comunidades cristianas. Ha sido también presidente del Comité Ejecutivo
de la Fundación Centro de Solidaridad de Zaragoza-Proyecto Hombre.
Coordinó el estudio sobre minorías religiosas en Aragón, a través de la
fundación Pluralismo y Convivencia (Ministerio de Justicia).
El acto, que tuvo lugar en la Catedral del Salvador, fue presidido por Don Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza. Asistieron a la misma cerca de 300 personas entre los que se encontraban: sacerdotes, voluntarios, colaboradores y socios, trabajadores además de representantes de entidades diocesanas, educativas y sociales.
Una vez concluida, tuvo lugar la ceremonia de relevo; donde el secretario general de la Diócesis de Zaragoza, don Joaquín Aguilar, leyó el nombramiento para dar paso al juramento de Carlos Gómez Bahillo.
A continuación tomo la palabra Jaime, el cual hizo balance de sus casi cuatro años de mandato y dio la bienvenida al nuevo director. “He concebido mi cometido como un servicio a la iglesia y a todos los hermanos, en especial a los más desfavorecidos.”
Por su parte Carlos pronunció un discurso muy documentado en sintonía con la identidad y el ser y quehacer de Cáritas. Carlos terminó afirmando, “Estar en Cáritas no es un trabajo más, es un compromiso con la sociedad, con los “otros”, que nos tiene que llevar necesariamente a una transformación personal."
Finalmente, intervino el arzobispo para agradecer la generosidad de los dos directores, al que terminaba, por su tiempo dedicado a Cáritas, y al que llegaba, por la generosidad en aceptar esta responsabilidad dentro de la iglesia diocesana.